Sus fans lo comparan con el mítico James Dean. Desde su triunfo en
Titanic, los críticos le llaman el unsinkable (el insumergible),
a pesar de morir ahogado y congelado en la película más taquillera
de la historia (de momento). Sus detractores le consideran un mocoso sin
músculos, sin barba y un negado para la interpretación, por
lo que le dedican muchos bits en Internet, por decirlo finamente.
Pero lo cierto es que Leonardo Wilhelm DiCaprio, un apuesto chaval de origen
italiano y alemán que nunca ha estudiado interpretación, es
conocido en todo el mundo como Leo. Sus inicios fueron rápidos y
contundentes. Siempre estuvo bajo la supervisión de una mamá que
le administraba las finanzas y un papá que se leía los guiones
y sopesaba las ofertas. A los cinco años empezó a andar ante
la cámara, seguro de sí mismo, con una treintena de spots
de TV y la aparición en varias series: "Los Problemas Crecen",
donde la estrella era Kirk Cameron, "Santa Barbara" o "La
Nueva Lassie". Antes de conseguir su primer papel en un largometraje
de calidad, "This Boy's Life" (1993), tuvo que currárselo
y vencer a 400 jóvenes promesas que se presentaron.
Desde entonces, ha ido arrebatando al resto de estrellas en potencia interesantes
papeles secundarios. Esto le ha permitido mamar directamente de grandes
actores: Robert de Niro, Meryl Streep, John Malkovich, Jeremy Irons y Woody
Allen (en "Celebrity"). Ahora es su nombre el que va en letras
grandes en todos los carteles.
DiCaprio, más o menos como hizo River Phoenix antes de morir atragantado
de drogas, ha demostrado sus dotes de actor metiéndose en papeles
de cierta profundidad. El más destacado es el de niño deficiente
mental en "¿A quién ama Gilbert Grape?" (junto a
Johnny Depp), que le valió una nominación al Oscar como mejor
actor secundario. Tampoco se queda corto en su interpretación del
pasado yonqui del poeta, jugador de básquet y rockero Jim Carroll
en "The Basketball Diaries". Ni cuando se mete en la piel del
gran poeta francés Rimbaud, que vivió una aventura homosexual
con su maestro Verlaine, como muestra la película "Total Eclipse".
Leo también se ha sentido atraído por los guiones con regustillo
histórico. "Romeo y Julieta" versión moderna fue
la película que le lanzó a la fama, y "Titanic" la
que le valió una nominación a los Globo de Oro y le consagró.
El resultado de toda esta astucia, que tan bien reflejan sus arqueadas cejas,
ha sido un currículum vitae de lujo bordado en pocos años,
una legión de millones de admiradoras, una novia top model (la brasileña
Gisele Bundchen) y una montaña de billetes: por protagonizar "La
playa" cobró 20 millones de dólares.
No contaba con que la instalación del set de rodaje de esta película
levantara la ira de los ecologistas tailandeses de las islas Phi Phi. Pero
a Leo, que está grabando en Italia "Gangs of New York",
no le pilla por sorpresa nadie: el chico tiene su propia fundación
ecologista. Incluso a la hora de cuidar su imagen pública -salvo
contadas reyertas en algunas fiestas- hace todo un papelón.