El Infarto
Hasta hace algunos años el infarto parecía una enfermedad que sólo atacaba a personas adultas,
pero con el correr del tiempo vemos que cada vez son más los
casos en los que el infarto empieza a meterse entre personas de cualquier
edad, la causa de este cambio se debe a el cambio de hábitos
cada vez menos sanos en la alimentación y la falta de actividad física de nuestros jóvenes.
Un Infarto, también llamado un ataque cardiaco, se presenta
cuando la sangre que debe circular por una zona del corazón se
ha interrumpido por completo debido a una obstrucción causada
por acumulación de grasas, produciendo la muerte de células
del músculo cardíaco.
Síntomas clásicos del infarto
Dolor opresivo en el pecho con irradiación al brazo izquierdo,
cuello y mandíbula.
Se asocia con nauseas en algunos pacientes y sudoración fría.
Las personas diabéticas, los ancianos y pacientes trasplantados
pueden sufrir infartos silentes, que no producen muchos síntomas.
Otras personas presentan dificultad para respirar (disnea).
Conozca los factores de riesgo
Los factores de riesgo a los que se expone una persona se dividen en
dos:
Factores de riesgo modificables: son los que la persona puede cambiar
si transforma sus hábitos. Entre ellos están:
El cigarrillo: cada vez hay más formas para dejar de fumar,
hay medicamentos de uso clínico y comercial que ayudan a las
personas a suspender el consumo.
Obesidad: los obesos por enfermedad
se encuentran en la minoría
de los casos, ya que la mayoría de estos son aquellas personas
que se han descuidado en sus hábitos o han tenido un consumo
desmedido de calorías en su alimentación.
Sedentarismo: la recomendación de los especialistas es caminar
30 minutos diarios para tratar de esforzar el corazón al nivel
que sea permitido según la edad.
Hipertensión arterial: los
especialistas tienen herramientas que ayudan a dar un manejo adecuado
a este factor de riesgo, con el
fin de llevar los niveles de presión arterial a las metas en
las cuales debe de estar.
Diabetes: hay medicamentos que controlan la enfermedad,
entre ellos la insulina. Al igual que con la hipertensión arterial,
se deben buscar unas cifras de glicemia (nivel de glucosa en la sangre)
cercanas
a lo normal.
Estrés: es
uno de los riesgos más comunes en el mundo
moderno por los afanes y presiones laborales y familiares.
Los factores de riesgo se pueden
controlar; con el manejo del sedentarismo
la población debe tener un cambio de actitud o de dimensionar
la importancia de hacer alguna actividad física, con ella tendríamos
la facilidad de manejar o prevenir la diabetes, la hipertensión,
la obesidad, entre otros factores.
Factores de riesgo no modificables:
Edad: a medida que pasan los años hay más
probabilidad de tener un infarto.
Género: hasta antes de la menopausia los hombres
son más
afectados que las mujeres, pero después que ellas pierden ese
efecto protector que brindan los estrógenos, el riesgo es igual
en ambos sexos.
Herencia familiar: ligado a la parte genética, los jóvenes
que tienen padres que sufrieron infarto de miocardio tienen más
probabilidad de contraerlo más adelante.
Los especialistas recomiendan a las familias actuar
con rapidez en caso que un familiar presente algún síntoma o tener a
la mano los números de ambulancias para disminuir el tiempo de
atención de los síntomas y evitar una tragedia.
La institución recomendada
En Medellín contamos con la Clínica Cardiovascular que
es una obra de la Congregación Mariana, creada para prestar servicios
de salud de alta especialidad en las áreas cardiovascular, torácica,
pulmonar y neurovascular, con altos estándares de calidad técnica,
científica y humana; promueve la realización de investigaciones
clínicas y participa en la formación de los profesionales
de la salud.
Doctor Ricardo León Fernández
Ruiz.
Cardiólogo
© 2011
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