Distinga los diferentes tipos de infecciones
respiratorias, pero recuerde nunca automedicarse, puede ser muy
peligroso.
Existen dos tipos de microbios que, comúnmente, pueden provocar
enfermedades de las vías respiratorias: los virus y
las bacterias.
Todos ellos se trasmiten (contagian) a través de la tos, los
estornudos, las heces y secrecciones tales como lagrimas y saliva, o
mediante el beso y el empleo compartido de pañuelos.
Los virus no son atacados por los antibióticos y una vez que
ingresan a nuestro organismo solo nos queda cuidar al paciente y esperar.
Si bien se han desarrollado vacunas contra algunos de ellos todavía
no existe alguna realmente exitosa. Recientemente, se han desarrollado
algunos fármacos antivirales que logran reducir el número
de días que dura la infección. Entre los virus más
frecuentes como causa de infección respiratoria están:
rinovirus, influenza, parainfluenza, sincitial respiratorio. Cada
uno de ellos tiene sub tipos.
Las bacterias si son sensibles a los antibióticos. Muchas de
ellas se encuentran "colonizando" (sin infectar) nuestras
vias respiratorias y, a veces, aprovechan la presencia de infecciones
virales para atacar y causarnos enfermedad. Podemos citar como las bacterias
que son mas frecuentemente causa de infección respiratoria a:
el hemófilo, el neumococo, la bramanella, el estafilococo,
la klebsiella.
Ya existen vacunas exitosas contra algunas de ellas: Pentavalente
Anti Hemófilo (ActHiB®, Hiberix®), Heptavalente Anti Neumococo
(Prevnar®, Prevenar®). Estas vacunas protegen contra las infecciones
más severas que producen estas bacterias: neumonía,
otitis media aguda.
Según el sitio inicial de ataque y las complicaciones que se
presenten por falta de cuidados, tenemos diferentes enfermedades:
Resfrío También llamado resfriado, coriza, gripe, gripa. Es una infección
viral, fácil de contagiar, caracterizada por estornudos, rinorrea
(secrección nasal trasparente o amarillo verdosa), malestar,
dolores osteomusculares ("de huesos"), escalofríos,
cefalea (dolor de cabeza) y fiebre. En el niño pequeño
es marcada la congestión nasal que le impide dormir o lactar
adecuadamente. No necesariamente tienen que estar todos estos síntomas
presentes. Puede haber, además, disminución del apetito
y tos seca (con poca secrección, "flema" o expectoración)
y escasa. La forma más severa y peligrosa es la causada por
el virus INFLUENZA.
El proceso dura de 3 a 9 días y sólo se puede tomar medidas
para evitar su complicación: empleo de antipiréticos (paracetamol,
dipirona, ibuprofeno), abundantes líquidos, prohibición
de la exposición a corrientes de aire y humedad nocturna, y reposo.
No se debe emplear otro tipo de medicamentos a menos que sean indicados
bajo responsabilidad de un médico. Si no tomamos estas medidas
puede aparecer otras enfermedades como complicación: otitis media,
sinusitis, bronquitis y hasta neumonía.
Sólo existe una vacuna efectiva para la variedad producida por
el virus influenza (Fluarix® o Imovax®), pero hay que aplicársela
previamente al inicio de cada temporada invernal pues da protección
temporal. Es bueno mencionar que no protege contra los otros viruses
que la pueden producir: rinovirus, parainfluenza, etc.
Pronto encontraremos en el mercado fármacos costosos que pueden
disminuir los síntomas y el tiempo de duración de la enfermedad.
Se trata de los inhibidores de la neuraminidasa: el zanamivir (Relenza®)
y el oseltamivir (Tamiflu®). Mientras tanto, tenemos que tomar medidas
de precacución en temporada invernal, y mantener un
alto consumo de vitamina C (cítricos, por ejemplo) pues está probado
que disminuye, aunque no evita, los síntomas de esta enfermedad.
Rinofaringitis
Se trata de la inflamación de la mucosa de la nariz y garganta
pudiendo ser producida por virus o bacterias. Debido a ello es necesario
que el médico decida la conveiencia o no de indicar tratamiento
antibiótico. A los síntomas descritos para el resfrío
se añade odinofagia (dolor para pasar los alimentos) e incomodidad
en el niño pequeño para poder lactar.
Amigdalitis
Inflamación severa de las amígdalas, aquellas "bolitas" que
se encuentran en el velo del paladar (al final de la lengua y al inicio
de la garganta). Sólo se presenta en niños mayores de
dos años de edad y es causada por bacterias (principalmente,
estreptococo). Las amígdalas son un tejido que tiene funciones
defensivas (sirve de barrera para el ingreso de los microbio) y cuando
está inflamado produce una odinofagia severa (dolor hasta para
pasar saliva), gran decaimiento (el niño no juega y para mas
tiempo echado o tratando de dormir) y fiebre prolongada. Es necesario
el empleo de antibióticos por cinco a siete días: amoxicilina,
ampicilina, cefalosporinas, eritoromicina, claritromicina, lincomicina,
clindamicina, etc, según el criterio del médico pediatra.
La mejoría se presenta al tercer día de iniciado el
tratamiento cuando desaparece la fiebre, el dolor de garganta y se
recupera el apetito.
El tratamiento quirúrgico de extirpación de las amígdalas
("tonsilectomía") estuvo muy de moda en décadas
pasadas. Hoy en día sólo se lo recomienda cuando existen
más de seis episodios de amigdalitis por año, pues existen
tratamientos antibióticos muy exitosos.
Otitis Medía Aguda
Es una complicación producida por el pasaje a través de
la trompa de eustaquio (conducto que comunica la granta con el oído
medio) de secrecciones y microbios los que producen formación
de exudado (líquido) dentro de la cavida timpánica, acompañándose
de dolor marcado (otalgia). En el niño pequeño se manifiesta
por llanto nocturno, movimiento de cabeza y a veces intento de cogerse
las orejas o los cabellos.
Si bien puede deberse a virus o bacterias la mayoría de los médicos
dan tratamiento antibiótico por 8 a 15 días dependiendo
del gérmen sospechado y del criterio del médico. Esto
se debe al alto riesgo de supuración (formación de pus,
ruptura de tímpano y salida de pus por el conducto auditivo hacia
fuera de la oreja), cronicidad (recaída o episodios sucesivos)
y disminución del rendimiento escolar por hipoacusia (pérdida
de la audición cuando se destruyen los huesecillos del oído
medio). Existen factores predisponentes como el empleo de biberones,
asistencia a guarderías, existencia de antecedentes familiares
(.
Sinusitis
Se trata de una inflamación de los senos paranasales (cavidades
situadas en los huesos que rodean la parte interna de la nariz y maxilar
superior) que se produce por el pasaje de secreciones y microbios desde
la nariz y garganta. Se presenta a partir de los dos años pues
antes de esta edad aún no se han desarrollado estas cavidades.
Se presenta cefalea, sensación de opresión en la frente,
debajo de los ojos o encima de los dientes del maxilar superior y, sobretodo
rinorrea purulenta y espesa constante. Estos síntomas se prolongan
mas allá de una semana.
Puede ser causada por virus ó bacterias, pero en todos los casos
el médico prescribe tratamiento antibiótico por 14 días
de acuerdo a los estudios realizados. Existen complicaciones como osteomielitis,
absceso cerebral o agravamiento del asma bronquial en aquellos pacientes
que sufren de alergia respiratoria. El tratamiento quirúrgico
(drenaje por punción) se emplea en aquellos casos recurrentes
o crónicos.
Crup
A diferencia de las anteriores, en este caso se produce inflamación
de las vias aéreas ubicadas debajo de la región sub glótica
(por debajo de las cuerdas vocales) produciéndose disfonía
(cambio del timbre de la voz), tos perruna (tos exigente, seca y de
ruido similar al ladrido de un perro) y sobretodo, estridor (ruido característico
al respirar) que es un preludio a la aparición de insuficiencia
respiratoria (dificultad para respirar, ahogamiento y riesgo
de muerte)
por obstrucción de vías respiratorias altas.
Puede ser causada por virus o bacterias, es una emergencia que implica
no sólo el tratamiento con antibióticos y corticoides
sino con oxígeno y nebulizaciones con epinefrina.
Laringotraqueítis
Inflamación de la laringe y tráquea que son las vías
aéreas que conducen a los bronquios en la que existe tos seca
y disfonía. Puede ser causada por virus o bacterias. El tratamiento
implica el uso de antibióticos, a juicio del médico, abundantes
líquidos y vaporizaciones (con vapor de agua).
Bronquitis
Inflamación de los bronquios, vias aéreas inferiores que
penetran en los pulmones, en las que existe tos y expectoración
(esputo o flema) amarillenta verdosa además de roncantes (ruidos
que proceden de la espalda). El tratamiento es similar al anterior pero
añadiendo fluidificantes de secrecciones como ambroxol o bromhexina.
Puede ser originada por virus o bacterias y el empleo de antibióticos
queda a juicio del pediatra.
Neumonía
Previamentes pueden aparecer los síntomas descritos anteriormente
pero la característica son los signos de alarma ya descritos
que son indicadores de la aparición de insuficiencia
respiratoria. Esto se debe a que la infección compromete los alveolos
pulmonares que son los microespacios donde se capta el oxígeno de la respiración
y éste pasa a la sangre.
Puede ser provocada por virus o bacterias. En la mayoría de los
casos se requiere tratamiento intrahospitalario con antibióticos
por vía parenteral, oxígenoterapia, hidratación
endovenosa y seguimiento cuidadoso pues puede provocar
la muerte o aparecer
complicaciones tales como absceso pulmonar, empiema, derrame pleural
(líquido o pus alrededor de los pulmones) o neumotórax
(aire fuera de los pulmones) que prolongan la estadía en el hospital
(días a semanas).
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