Riesgos cardiovasculares \
hipertensión arterial
La hipertensión arterial es la presión que ejerce la
sangre sobre las paredes de las arterias. La tensión sistólica
arterial es la ejercida por la sangre al ser expulsada por el ventrículo
hacia la aorta, la presión máxima. La diastólica
es la que aparece cuando el corazón se relaja, en esta ocasión
es la mínima presión ejercida por la sangre.
Estas presiones varían a lo largo del día, siendo más
alta al despertar y más baja a medida que se aproxima la noche.
También cambia con la edad de la persona, aumentando con los
años.
La hipertensión es un factor de riesgo para las enfermedades coronarias. Tener una presión elevada incrementa la posibilidad
de sufrir un accidente cerebrovascular o un ataque cardiaco.
El costo de la hipertensión en Colombia va en aumento, la tasa
de personas de entre 35 y 64 años afectadas por esta enfermedad
alcanza va en aumento.
Se considera que la presión es elevada en un adulto cuando
la sistólica es de 135 mmHg o superior y la diastólica
es de 85 mmHg o mayor. Sin embargo, si esta persona sufre de alguna
patología coronaria o tiene otros factores de riesgo, una cifra
superior a 130/85 mmHg ya se considera alta. La presión se mide
en milímetros de mercurio (mmHg). En primer lugar se pone la
sistólica y en segundo, la diastólica.
Las personas con hipertensión generalmente no tienen ningún
síntoma que le indique que tenga esa presión elevada.
En algunos casos los pacientes refieren cefalea, mareo y/o decaimiento.
Los hombres jóvenes y adultos son más propensos a la
hipertensión que las mujeres, pero éstas, después
de la menopausia, comienzan a tener la presión elevada y superan
a los hombres en número.
La hipertensión puede perjudicar a varios órganos, como
al riñón (puede darse insuficiencia renal), al ojo (pérdida
de agudeza visual), al sistema nervioso (hemorragia cerebral, trombosis)
y también al corazón (insuficiencia cardiaca, angina
de pecho e infarto de miocardio).
Las causas que la producen, en la mayoría de los casos (un
90-95%), son desconocidas denominándose a esta hipertensión primaria o esencial. En otros casos, la presión elevada se llama
secundaria porque es consecuencia de otra patología. Las
más
frecuentes son las enfermedades renales, los trastornos hormonales,
los anticonceptivos orales y otros medicamentos, el consumo excesivo
de alcohol y el consumo de ciertas drogas.
Entre los factores que predisponen al desarrollo
de hipertensión son los antecedentes familiares, el consumo excesivo de sal, la obesidad,
el estrés y el tabaquismo.
Para diagnosticar a una persona como hipertensa se requiere haber tomado en tres
ocasiones una tensión elevada en días
distintos (la persona tiene que estar en reposo y tranquila, una condición
necesaria para que el nerviosismo y el esfuerzo no aumenten las cifras).
Mediante una exploración médica se intentará conocer
la causa de la hipertensión y si existe algún órgano
dañado por ella.
PREVENCIÓN
Se puede tomar medidas para prevenir su
aparición:
• Mantener el peso controlado: cuando el peso aumenta, lo hace también
la presión. Para perder peso es necesario consumir menos calorías
de las que se queman. Sin recurrir a dietas extremas, lo mejor es elegir
alimentos bajos en calorías y grasas y recurrir al ejercicio.
•
Preparar o elegir comidas bajas en sal: generalmente la presión
baja cuando se reduce su consumo. Se aconseja tomar no más de
3 gramos diarios de sal. Hay que tener en cuenta que muchas comidas
preparadas de fábrica llevan incorporadas sal con la que hay
que contar, por eso se recomienda tomar alimentos frescos (carnes,
pescados, verduras).
•
Realizar ejercicio físico diariamente: la combinación
de una dieta baja en calorías y grasas con el ejercicio consigue
disminuir el peso corporal. El deporte ayuda a reducir el colesterol
total y a bajar la presión sanguínea. Incluir el ejercicio
dentro de la rutina diaria consigue disminuir el riesgo de enfermedades
cardiovasculares, incluso una actividad ligera.
•
Beber alcohol con moderación: consumir alcohol en grandes cantidades
eleva la tensión arterial. Se recomienda no beber más
de una o dos copas diarias de vino o su equivalente en alcohol.
Siguiendo estos consejos se puede prevenir la aparición de la
hipertensión o disminuir sus cifras.
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