El Vino, la Bebida de los Dioses
En esta nueva sección aprenderemos a conocer sobre la bebida de
los Dioses, el Vino, por siglos ha acompañado al hombre en sus
celebraciones y por eso hoy empezaremos a exponer temas de sumo interés
para todos aquellos amantes de esta maravillosa bebida, cabe anotar que
como no soy un experto acepto de los lectores aportes que ayuden a mejorar
esta nueva sección para el conocimiento de todos, pueden escribirme
enviando sus aportes a Paisasin@gmail.com
Para quienes
apenas se inician en el conocimiento de este apacionante tema quiero
compartir el siguiente Glosario con los términos más
comunes en la Cata de Vinos.
Glosario en la Cata de Vinos
Cata de vinos
El arte al evaluar un vino
Fuente Lic. Marcela Licata zonadiet.com
Definición
La cata es el acto por el cual, según ciertas normas y reglas, se procede al análisis sensorial de los vinos.
La misma puede ser
• Comparativa (relacionando entre sí varios vinos)
• A ciegas (ocultando la marca o cualquier otro dato de las etiquetas)
• Vertical (cata de un mismo vino de diferentes añadas)
• Varietal (compara solo vinos de la misma variedad de uva)
La cata se realiza en tres fases:
Análisis visual: el color, la transparencia, brillo, intensidad, matices del pigmento y formación de burbujas.
Análisis de los aromas: frutales, florales, herbáceos, tostados y especiados, valorando su limpieza, complejidad e intensidad.
Análisis de las sensaciones
en boca: acidez,
impresiones dulces, astringencia dada por los taninos, materia y cuerpo, equilibrio,
persistencia de los aromas, etc. La cata de un vino es más un arte que una ciencia,
puesto que exige una sensibilidad y sutilidad en el lenguaje que transmita de
manera excitante una impresión fugaz. Actualmente existen maquinas que confirman
las apreciaciones poéticas que realizan los buenos catadores.
Estas maquinas
pueden encontrarse en las mejores bodegas y permiten o ayudan a detectar gran
cantidad de compuestos presentes en los vinos. La técnica de la cata es fácil
de aprender, pero es difícil dominar su arte.
Los instrumentos típicos
necesarios para una cata son:
Una mesa cubierta de mantel blanco.
Una lámpara que provea buena iluminación.
Un recipiente para el vino que se descarta (escupe).
Copas deben ser de cristal incoloro y fino y de pie largo, con una boca más
estrecha que su cuerpo (forma "de tulipa"), nunca talladas.
“La copa nunca se coge por la parte superior", ya que afecta a la temperatura
del contenido.
Ésta siempre tiene que ser sujetada bien por el pie o por el tallo.
Análisis visual Al descorchar una botella
lo primero a analizar es su corcho. Este debe estar ligeramente humedecido
por el vino, esto demuestra que la botella se ha guardado
siempre inclinada. Al presionar el corcho se debe comprobar su flexibilidad,
su aroma y confirmar que solo huele a corcho ligeramente envinado. Cuando
el corcho presenta olores fuertes y extraños, puede haber contaminación en
el vino. Ante esta sospecha, se debe servir un poco de vino en la copa y comprobar
su
olor. Si esto no alcanza, se prueba el vino en boca y si no resulta agradable
se escupe. Se debe rechazar cualquier botella que tenga el corcho estropeado.
Ya comprobado que el corcho está en buen estado, se sirve el vino en una copa
hasta aproximadamente un tercio de su capacidad. Se agita suavemente y se coloca
la copa delante de la luz. Se ve así, si está limpio, sin sedimentos y aquí es
donde se decide si conviene decantar el vino o servirlo directamente.
Al mismo
tiempo se verá su brillo, si refleja frente a la luz de manera viva y alegre.
Si fuese mate y apagado, mostrara defectos. Si se inclina la copa hacia adelante
sobre el mantel blanco, se podrá apreciar la intensidad del color y el matiz
del vino.
Los vinos blancos con reflejos verdes o sutilmente dorados son vinos
jóvenes, y los que tienen reflejos intensamente dorados o ámbar son viejos
(han sido criados en madera o han sido mal conservados). Los tintos jóvenes
son de color violáceo, y a medida que envejecen adquieren tonos cobrizos.
Al agitar la copa nuevamente y con suavidad se comprueba, a trasluz, como
se forman las lágrimas del vino. Los vinos ricos en glicerina y los de alto
contenido alcohólico derraman lágrimas en la copa.
Cuando se evalúan vinos espumosos, se observa que un buen vino debe tener
burbujas diminutas, vivas y de incesante formación. Esta cualidad suele
ser una promesa de otras cualidades. Las burbujas suben verticalmente formando
un interminable rosario espumoso.
Análisis de los aromas
Esta es la fase más importante y decisiva de la cata, para comenzar se aproxima
la nariz a la copa para comprobar de manera global que no hay aromas desagradables
en el vino. No deben detectar olores avinagrados, azufres, ajo, caucho o
papel. Por esto, es muy importante vigilar la limpieza de la cristalería
que se usa en la cata y secarla al aire, para no confundir los aromas.
Al
remover la copa y sosteniéndola por su pie, los aromas del vino se airean,
y es este el momento de acercar la nariz intentando reconocer los olores
del vino. Los mejores vinos son siempre aromáticos y complejos, y se van
abriendo, expanden o aparecen en la copa, haciéndose más expresivos a medida
que hacen contacto con el aire.
La primera sensación notable, y la más fácil
de explicar es la intensidad aromática. Según la potencia se calificara el
vino por su intensidad desde débil hasta desarrollada, pasando por otros
adjetivos como neutra, insípida, discreta, cerrada, aromática, abierta,
expresiva, fuerte o intensa.
El paso siguiente es observar la limpieza aromática, es
decir su nitidez desde la ausencia de defectos. Una noción más subjetiva
que requiere experiencia es observar la armonía de los olores: el vino será desagradable
o complejo, pasando por común, simple, fino, severo, elegante, refinado,
armonioso y con clase. Para el final, se realiza el ejercicio más espectacular:
la identificación de los matices aromáticos.
Se suele proceder identificando un olor: la frambuesa, la vainilla, la rosa
u otros. En esta etapa, se utiliza algún término instantáneo que describa
el aroma sin mucha reflexión. Pero cuando no se identifica un aroma preciso
se observaran impresiones agrupándolas por familias aromáticas.
Para distinguir los aromas se clasifican las diferentes
gamas
Los aromas primarios o varietales son muy característicos e identificables,
predominan las series florales, frutales, vegetales, minerales y a veces especiadas.
Los aromas secundarios procedentes de las levaduras, de la transformación del
azúcar en alcohol o de la fermentación malolactica son los más frecuentes y
abundantes en los vinos. En esta gama predominan las flores, las frutas, las
especias y
las notas vegetales.
Para los aromas de crianza o bouquet las gamas se multiplican: florales,
frutales, miel, madera, café, chocolates, y otros.
Una vez la copa está vacía, la historia aromática no se detiene. Aun hasta
la última gota del fondo de la copa dirá alguna cosa.
Análisis de las sensaciones
en la boca
Después de analizar los aromas se procede a degustar el vino en boca, para
ello se debe beber lentamente una pequeña cantidad de vino. Un buche medido
para mantenerlo y removerlo en la boca durante unos segundos.
El primer contacto
del vino se nota en los labios y en la punta de la lengua. Lo más conveniente
suele ser utilizar un termómetro para medir la temperatura del vino en la
copa, y así memorizar las sensaciones en las diferentes temperaturas. Típicamente
se utilizan 10ºC para los blancos, 11ºC para los rosados, y 16ºC para los
tintos.
Siempre que los vinos estén calientes se los debe enfriar, y si
están a menos de 6ºC no se los debe catar ya que sus aromas serán imperceptibles.
Para saborear el vino se debe pasar una y otra vez por la lengua, apretándolo
contra el paladar, para buscar las sensaciones dulces en la punta de la
lengua.
La menor o mayor graduación alcohólica, se percibe en boca también,
porque el alcohol produce una sensación calida y dulce.
Luego se buscan solo las sensaciones ácidas y amargas, los ácidos se notan
en los laterales de la lengua, y los amargos en la parte posterior.
Esos
sabores amargos se deben a los taninos, donde en el caso de los vinos tintos,
los taninos ponen la lengua rasposa y los labios tirantes. Cuando el vino
se calienta en la boca se comienzan a apreciar mas los aromas, ya que la
boca y la nariz están íntimamente ligadas.
Por último se traga y todos los aromas y sensaciones persisten en la boca
después de ingerido, esa mayor o menor persistencia en boca es la que permitirá distinguirlos.
¿Cuánto tiempo se puede conservar
un vino?
Fuente wikipedia
En cuanto a la evolución del vino en botella, hay
que saber que es un ser vivo que cambia en un proceso de diversas reacciones
químicas
que no voy a poner para no dormir al personal, pero que en vista se observan
fácilmente pues cambian de color, al igual que su aroma y estructura.
Un vino tinto, con un color rojo brillante se puede convertir en un rojo más
opaco, después adquirir un tono teja-anaranjado hasta llegar a un amarillo-ámbar.
Debido al mismo proceso, el vino blanco se convierte cada vez en un amarillo
más apagado, hasta que abandona el tono dorado para quedarse en un ámbar.
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Los años y el vino
En muchas ocasiones nos han comentado la metáfora o el
refrán
de similitud hacia el vino referente a la edad, "es como el vino que cuantos
más años mejor", el cual nos dice que un vino aumenta su
calidad a medida que tiene más años desde su añada. Continuar
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